ACONCIO (GIACOMO) [Aconzio,
Concio; Acontius, Jacobus] (entre
ACO
1492-1520-ca. 1578), nac. en Trento,
fue de profesión ingeniero, pero se
interesó por muchos problemas, especialmente
por problemas teológicos y
metodológicos. Secretario del Cardenal
Maruzzo, repudió luego la doctrina
papal, refugiándose en Suiza, Estrasburgo
y, finalmente, en Inglaterra,
en donde defendió un protestantismo
radical, siendo protegido de la reina
Isabel. Bayle le dedicó un articulo en
su Dictionnaire, pero luego cayó en el
olvido; en su Histoire de la philosophie
moderne (tomo II, 1958, págs. 2 y
sigs.), J. M. Degérando lo llama
“un ingénieur italien, aujourd’hui
oublié”, pero afirma que “fue el primero
que tuvo el mérito de vivir y
proclamar las verdades que más tarde
desarrollaron Bacon y Descartes”. Degérando
se refiere con ello a la obra
de Aconcio sobre el método (véase
bibliografía), en donde el autor pone
de relieve que el estudio del método
es fundamental para la adquisición
de conocimientos verdaderos y adecuada
comunicación de estos conocimientos
— lo que hace de la metodología
de Aconcio una doctrina a la vez
lógica, gnoseológica y pedagógica.
Aconcio empieza por delimitar la esfera
de lo cognoscible: sólo pueden
conocerse las cosas que son finitas y
también inmutables. Luego indica que
todo conocimiento “deducido por vía
de razonamiento” supone una verdad
“primitiva, inmediata, natural e independiente
del razonamiento”. El método
debe conducir a la adquisición
de estas nociones primitivas y básicas
de las cuales dependen los demás conocimientos.
Las nociones en cuestión
no son las que se conocen primero en
el orden del tiempo; son las primeras
sólo en el orden de la evidencia. Así,
las nociones particulares son cronológicamente
anteriores a las nociones
más generales, pero éstas preceden a
aquéllas en cuanto a su posición en la
jerarquía de las verdades. Todo esto
parece hacer de Aconcio un “racionalista”.
Sin embargo, debe tenerse presente
que Aconcio distingue entre
conocimiento de lo abstracto y conocimiento
de experiencia y propone
separar por lo pronto uno de otro.
Pero esta separación no puede persistir
indefinidamente; en efecto, en el
conocimiento de experiencia se aplica
ya un modo —o, mejor dicho, diversos
modos— de análisis que tienen
que llevarse a cabo según principios
45
ACR
racionales. En último término, el mejor
método de conocimiento es el que
va de los efectos a las causas y de los
fines a los medios, pero de acuerdo
con el orden de las evidencias que se
vayan obteniendo en el proceso del
conocimiento. Se trata así, pues, de
un método inductivo-analítico.
En su tiempo Aconcio fue famoso
sobre todo por la colección de escritos
agrupados bajo el título: Estratagemas
de Satanás. Esas “estratagemas” eran
para el autor los credos dogmáticos
cristianos. El carácter radical de la
crítica de Aconcio al respecto suscitó
la hostilidad no sólo de los católicos,
sino también de algunos protestantes,
los cuales juzgaron que Aconcio había
llegado demasiado lejos en su actitud
crítica.
Obras: De methodo, hoc est, de
recte investigandarum tradendarumque
artium et scientiarum ratione (Basilea,
1558), en una colección de
escritos titulada: De studiis bene instituendis.
— Stratagematae Satanae
(Basilea, 1565); otra ed. (Basilea,
1610) con una carta del autor titulada
“De ratione edendorum librorum”.
De las Estratagemas se publicó
una versión francesa: Les Ruzes de
Satán (Basilea, 1565). — Edición crítica
del De methodo y otros escritos
de Aconcio, con trad. italiana y notas:
G. Radetti, ed., De methodo; Dialogo
di Giacomo Riccamati; Somma brevissima
délia dottrina cristiana; Una
esortazione al timor di Dio; Delle
osservazioni e avvertimenti che aver
si debbono nel legger delle istorie;
Lettere, 1944. — Edición crítica de
las Estratagemas, con trad. italiana y
notas: G. Radetti, ed., Stratagematum
Satanae libri VII, 1946 [ambas ediciones
críticas en la Edizione nazionale
dei Classici del pensiero italiano].
— Véase A. Gonzo, Il metodo di
I. A. tridenfino, 1931. — W. Köhler-
E. Hassinger, Acontiana, en Abhandlungen
der Heidelberger Akademie
der Wissenschaften, Phil.-hist. K1.
1932, VIII. — E. Hassinger, Studien
zu J. A., 1934. — P. Rossi, G. A.,
1952. — Ch. D. O’Malley, J. A., 1955.
— Véase también “Introducción” de
G. Radetti a las eds. indicadas supra, y
Giuseppe Saitta, Il pensiero italiano
nell’Umanesimo e nel Rinascimen-to.
Vol. III (Il Rinascimento), 1951, págs.
510-14.












0 Responses to “ACONCIO (GIACOMO)”